El lomo siempre ha estado una de las partes más valoradas del cerdo, sus posibilidades de conservación son muchas y siempre se intentaba alargar al máximo su presencia en las mesas de nuestros abuelos, se podía consumir fresco, seco o bien confitado. La tupina de lomo, al estar cocido con aceite virgen extra a baja temperatura resulta de una melosidad extraordinaria, incomparable con cualquier otra manera de cocinarlo, simplemente calentándolo un poco es buenísimo, también se puede comer con tomate, con bocata.
|